jueves, 11 de noviembre de 2010

Un poco del amor

El ser humano ha buscado siempre su propia esencia y ha perseguido su propia identidad pero esto también puede ser disfrazado al buscar nuestra pareja ideal o lo que nosotros nos merecemos.
Siempre decimos que nuestra pareja ideal debe ser extraordinaria, que tenga atributos físicos, que sea buen bailarín o un buen músico, que nos sea fiel y nos quiera, en fin muchas cosas más cerrándonos en el estereotipo del hombre perfecto y no tomando en cuenta a las personas a nuestro alrededor que no son perfectos pero en ocasiones se acercan a serlo o tienen algunas cualidades que valen la pena.

Hay veces que el destino pone a la persona ideal frente a nosotros y no nos damos cuenta. Muchas veces conocemos a alguien que no nos agrada y convivimos con el solo porque forma parte de nuestro grupo de amigos, peleamos con esa persona y simplemente no lo soportamos pero a pesar de las peleas y los desagrados si se aleja de nosotros sentimos que nos falta algo, no nos sentimos bien pues después de tanto pelear con esa persona te  vas enamorando sin que lo notes. El enamorarse de una persona no depende de nosotros, pues no elegimos de quien enamorarnos solo sucede.
Cuando te gusta esa persona no dejas de mirarla en las horas de clase, te dan celos solo de que alguna otra persona le hable o se le acerque, cualquier cosa que te diga lo tomas como una señal de que le gustas y hasta bajas tu promedio escolar por estar pensando en esa persona.

Los primeros días del noviazgo son los más lindos de la relación, ya que el romanticismo está en su punto más alto, los detalles, las caricias y regalos están en su máximo esplendor; decides dejar todo a un lado por estar siempre con esa persona y hasta a veces apartamos a nuestros amigos por querer estar con esa persona.

El primer amor es el que nunca se olvida, pues es la primera experiencia que tienes de querer de una manera diferente a una persona de enamorarte o creer estarlo; es una sensación que no se puede describir, solo se puede demostrar.
A lo largo de la vida vamos aprendiendo del amor por medio de las rupturas y los desamores, y siempre terminamos con la esperanza del amor que se desea, esa persona con la que soñamos.

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