viernes, 5 de noviembre de 2010

¿Por qué disfrazamos nuestra realidad?

La vez pasada hablamos sobre como todos usamos una máscara que ocultan nuestro verdadero yo, y no tan solo tenemos una, cada vez nos comportamos de diferente manera para encajar en una sociedad, y sin embargo nunca nos preguntamos, ¿de dónde vienen estos disfraces o mascaras que nosotros optamos por ponernos?

Sabemos que el miedo es la causa principal, mientras que la falta de personalidad es el factor primordial.

Nuestra personalidad remota desde el seno familiar, ya que nosotros desde pequeños convivimos con ciertas personas a la que denominamos familia y como no tenemos la capacidad suficiente de decidir por nosotros mismos, observamos lo que hay a nuestro alrededor e imitamos las acciones de nuestra familia o bien los tomamos como nuestros ejemplos a seguir.

Pero, ¿qué pasa cuando hay una falta de dirección en la familia? Es cuando viene la carencia de personalidad del joven o la joven; ya que su modelo o ejemplo a seguir esta aquebrantado y él así lo absorberá y lo verá como forma correcta de vivir, aunque conforme a los años, vivencias y experiencias que pase se dé cuenta que realmente esa manera no es la correcta de llevar una vida; de ahí viene el individuo lastimado o coloquialmente “bajoneado” y es cuando toma actitudes, formas de pensar, hablar y expresar de otro individuo, llámense amigos, compañeros, vecinos, etc. y se pone una máscara de su realidad para aparentar otra cosa que en realidad esa persona no es así.

Realmente uno se pone un disfraz para evadir nuestra realidad y tomar una vía fácil sin dolor y en donde todo parezca perfecto, pero nos preguntamos ¿y dónde dejamos a nuestro verdadero yo? ¿dónde queda nuestra esencia única como persona? Sin duda alguna el encuentro con uno mismo o con nuestro verdadero yo es delimitado si uno lo quiere así, ya que si nos despojamos de nuestros disfraces y nos mostramos tal y como somos, podemos no ser lo que otros esperaban de nosotros y le damos mucha importancia a eso, sin darnos cuenta que lo que importa es el estar bien con nosotros mismos, sentirnos cómodos con quiénes somos y no tener miedo de lo que los otros piensen.

1 comentario:

  1. En pleno acuerdo, lo mejor siempre será ser tal cual uno pueda, quiera y realmente sea.

    Pero, al final de cuentas el "verdadero yo" es un conjunto de experiencias y factores adquiridos que nos van moldeando.
    En un modelo circular, lo que vivimos lo adaptaremos para nosotros, y esta misma experiencia determinara como se presentara la siguiente, en un constante e inagotable circulo... me extendí más de lo debido, pero bueno.

    Un Saludo

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